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Documentos: Juramento de la Unidad Católica en Navarra
 Veteranos del primer juramento de 1964 y jóvenes dirigentes de la Comunión
El pasado 25 de julio de 2005 la Comunión Tradicionalista renovó el juramento de la Unidad Católica de España, que en el cercano Monasterio de La Oliva hicieron los jefes del Requeté el 25 de julio de 1964. A la reunión asistió uno de los más significados de los juramentados aquel año, Manuel de Santa Cruz, quien explicó el significado y trascendencia del mismo en una intervención memorable que deleitó a los carlistas más jóvenes. (No pudo asistir José Arturo Márquez de Prado, último Delegado Nacional del Requeté y otro de los juramentados originales, quien expresó su adhesión en entrevista en Madrid con el jefe de la Secretaría Política de Don Sixto Enrique de Borbón). José Antonio Ullate Fabo animó a los presentes a velar armas, a prepararse espiritualmente para el juramento de la mañana siguiente, que representaba un compromiso sincero con la teología política del Reino de Cristo a través de la unidad religiosa.
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El propio Regente carlista no quiso faltar a tan trascendental acontecimiento. S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón se unió en la tarde del domingo a los jefes carlistas reunidos en Olite. El día anterior había hecho una visita privada a Burgos, donde visitó a Enrique de Villamor y Maquieira, que fue jefe de la Comunión Tradicionalista allí durante el reinado de S.M.C. Don Javier I. Con el Abanderado de la Tradición venían Miguel Ayuso, y el hermano de éste, Carlos; y Monseñor Ignacio Barreiro, capellán de Su Santidad y encargado de la oficina romana de Vida Humana Internacional, venido expresamente de Roma para la ocasión del Juramento de la Unidad Católica.
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En Valdenoceda, don Ignacio Barreiro dijo la Santa Misa dominical, según el inmemorial rito codificado por San Pío V, en su iglesia románica. A la salida del templo, el Abanderado de la Tradición y su séquito tuvieron un simpático encuentro con las numerosas de personas llegadas de todo el valle de Valdivielso para las celebraciones de la Hermandad de la Cabaña Real de Carreteros. A su llegada a Navarra, Don Sixto Enrique de Borbón –quien provocó el entusiasmo desbordante de los leales, al ver que continúa su recuperación física, y que su claridad de ideas y su entrega a la Causa no sólo no disminuyen, sin que crecen con los años– recibió en audiencia privada a la veterana margarita Sylvia Baleztena Abarrategui, ejemplo de la lealtad de la mujer carlista, luchadora incansable, que ha sufrido las amenazas del separatismo; miembro de uno de los más destacados linajes carlistas navarros y vieja amiga de la Familia Real legítima.
 Santa Misa de la fiesta de SantiagoCelebrada por Monseñor Ignacio Barreiro, prelado doméstico de Su Santidad
Después del besamanos, se celebró una cena de hermandad en Olite, tras un paseo por el casco histórico de la vieja capital. Pronunció el primer brindis Miguel Ayuso, con una hermosa fórmula napolitana. En sus palabras resaltó la continuidad de la Comunión en su defensa de la Unidad Católica de España. Tomó la palabra el propio Abanderado de la Tradición, quien agradeció el esfuerzo de los mandos de la Comunión y se manifestó encantado de estar en Navarra y entre carlistas. Se refirió a la significación de esta tierra para el resurgir del Carlismo, en lucha contra el mundialismo masónico en unión con el resto de las Españas. Citando las palabras de un traidor, que se congratulaba de que España “había dejado de ser diferente” en los días iniciales de la inicua Constitución de 1978, Don Sixto Enrique dijo que, a pesar de su decadencia actual, “España, gracias a Dios, es diferente” y, con el concurso de la América Hispana, ha de restaurar la Hispanidad y la Cristiandad, Cristiandad que llega al menos desde el extremo occidental de Chile hasta el oriental de Siberia. Animó a los carlistas para que nuestra vocación hispánica vuelva a recobrar sus bríos, con la fe en la misericordia de Dios, frente al error del determinismo histórico. Su intervención fue muy aplaudida por los presentes, entre gritos de “¡Viva el Rey!”. Un vibrante Oriamendi cerró el turno de las intervenciones, aunque la cena se alargó algo más con la discusión de nuevos proyectos. La jornada del lunes 25, fiesta de Santiago Apóstol, Patrón Mayor de las Españas, empezó muy temprano con una visita al Monasterio de La Oliva. Lamentablemente la actual crisis parece haber hecho mella en el abad cisterciense, que ignorando el “celebret” de un prelado doméstico de Su Santidad y la autorización del Arzobispado de Pamplona, negó en el último momento el permiso que inicialmente había dado para que la Santa Misa de la renovación del juramento se celebrase en la misma iglesia que acogió el primero (¡qué contraste con el entusiasmo de los monjes de hace cuarenta años, que fueron los inspiradores del mismo!). Se celebró, pues, en el magnífico Convento de Santa Engracia, de las Madres Clarisas de Olite, que lo acogieron de muy buen grado, asistiendo la comunidad al completo; la madre superiora daba gracias a Dios porque la Familia Borbón Parma siga fiel a Cristo Rey.
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Monseñor Ignacio Barreiro dijo la Santa Misa tradicional, que presidió S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón; dos jóvenes de la familia Brustenga hicieron de monaguillos. En su vibrante sermón, Monseñor Barreiro expuso las contradicciones entre la modernidad y la verdadera doctrina. Puso de manifiesto la relación entre la devoción a Santiago con la Unidad Católica; la invocación al santo patrón que extendieron los antiguos tercios de la Monarquía hispánica y continuaron los de Requetés nos sigue acompañando en nuestra lucha. Tras el sermón se procedió a la renovación del voto. Ante Don Sixto Enrique, Manuel de Santa Cruz tomó el juramento sobre los Santos Evangelios a Miguel Ayuso quien a continuación lo tomó a José Antonio Ullate, en representación de los tradicionalistas de Navarra; al presidente del Círculo Carlista Antonio Molle Lazo, Luis L., y al jefe nacional de Juventudes Tradicionalistas, Víctor Ibáñez. Juramento realizado en nombre de toda la Comunión Tradicionalista, con la fórmula de 1964: “Yo, (Nombre), me comprometo a defender a la Santísima Virgen María, Señora Nuestra, y la Unidad Católica de España. Así lo prometo a Dios y así lo juro. Así Dios me ayude y estos Santos Evangelios que con la mano toco.” “Si así lo hicieres, Dios te lo premie; y si no, te lo demande”. La Comunión Tradicionalista ha visto de este modo reforzados su compromiso político y la cohesión entre sus mandos, siguiendo su vocación de ariete contra el mal institucionalizado, amparados por la gracia de la consagración a Dios en el espíritu de la caballería. Al término de la Santa Misa, los carlistas, todos con boina roja o blanca, dieron un último paseo por Olite entre la simpatía de sus gentes, para a continuación, encabezados por Don Sixto Enrique de Borbón, partir camino de Haro, en La Rioja, donde también se conmemoraba la festividad de Santiago Apóstol.
Enviado el jueves, 05 de octubre a las 19:11:48 por requete -
jueves, 05 de octubre a las 19:11:48 - |
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